Después de un interesante periplo del que he aprendido muchas cosas, no solo científicas, que era para lo que fui, si no también sociales y culturales por esas tierras suecas y sus alrededores, estoy de nuevo en mi tierra, bañándome de sol y calentando mi piel.
Y bueno ya que hemos vuelto, pongámonos a hablar de cosillas
Esta mañana he leido y escuchado varias veces la palabra esperanza en mis oídos...la gente que lo pronuncia se hace defensora de las ilusiones y salvadora de la realidad...los caballeros andantes de una grotesca y trasnochada edad medieval, los adalides bienochores que bajan riéndose a carcajadas por una chimenea trayendo la solución a nuestros problemas en un saco.
Todos estos dadores de promesas tienen además la coqueta costumbre de darlas sin concretar el qué, el cómo, el cuándo, el dónde y el por qué (pues sí, ahora me ha salido mi vena científico pragmática). Para qué mojarse y jugarse la cara cuándo se pueden hacer promesas de nubes y soles, intangibles e inalcanzables, pero que llenan los oídos y hacen que esos charlatanes y demagogos, tan inútiles como memos, se crean los profetas "en su tierra", los guías y valedores de las gentes.
La esperanza tal y como nos la entregan es LA META, una META tan vasta como deseada que nos hace olvidar y no ver el camino que hay que hacer para llegar a ella y sin descuidar que estas gentes se apresuran de ponerla tan lejos que, a sabiendas que ni ellos la alcanzarán nunca, la venden como si la tuvieran en sus manos. Y todo porque los "profetas salvadores" se creen ser la META ellos mismos, aunque se disbujen haciéndonos mirar a otros lados para que no nos demos cuenta
Aquí, antes de continuar, me gustaría hacer un inciso, para reafirmarme y explicar que...pues sí, son inútiles y memos, porque una persona que solo sabe vender algo que no tiene ni sabe como alcanzarlo, y encima se lo cree, ¿cómo lo llamaríamos si no?
Finalmente decir que la realidad, en la cual vivimos cada día, es la culminación de un camino, y ese camino es la ansiada y tan promiscuamente usada y vendida esperanza, esa es la verdadera esperanza. El conseguir dar un paso hacia nuestra objetivo cada día y que cada paso, fruto de nuestro esfuerzo los sintamos como un triunfo, eso es la esperanza, es lo que nos infunde el apetito y la avidez para que amanezca el día siguiente con prontitud, para poder continuar directos a nuestro destino.
